Hora Tras Hora

sábado, 22 de agosto de 2026

México

FBI y DEA investigan a hermanos Farías por contrabando de combustible

Autoridades estadounidenses vinculan a los hermanos Farías con el tráfico de hidrocarburos destinado al Cártel Jalisco Nueva Generación mediante la operación denominada Muerte Líquida.

Redacción Hora Tras Hora
Foto: excelsior.com.mx

Agencias federales de Estados Unidos, encabezadas por el FBI y la DEA, han intensificado sus esfuerzos en contra de los hermanos Farías, señalados por su presunta participación en una red de contrabando de combustible hacia territorio mexicano. Según informes de inteligencia, esta operación, denominada Muerte Líquida, busca desmantelar las rutas logísticas que abastecen de hidrocarburos al Cártel Jalisco Nueva Generación, afectando la infraestructura energética en la frontera norte del país.

Las investigaciones apuntan a que los hermanos Farías habrían establecido un esquema complejo para desviar cargamentos de combustible bajo esquemas fraudulentos, los cuales terminan siendo entregados a grupos delictivos en México. Este flujo ilícito de energía no solo representa una pérdida económica significativa para el sector regulado, sino que también fortalece la capacidad operativa de organizaciones criminales que operan en diversas entidades federativas.

La colaboración entre las agencias estadounidenses y las autoridades mexicanas, incluidas la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Fiscalía General de la República, se ha vuelto fundamental en este proceso. Los esfuerzos conjuntos buscan identificar los puntos de trasiego y los vínculos financieros que permiten que este combustible sea utilizado para alimentar la maquinaria logística del crimen organizado en distintas regiones del país.

Aunque los detalles operativos permanecen bajo reserva por la naturaleza de las investigaciones, fuentes cercanas al caso señalan que se han incrementado los patrullajes en zonas estratégicas y el monitoreo de instalaciones de almacenamiento. La estrategia binacional pretende cerrar los márgenes de maniobra de los implicados, cortando las fuentes de financiamiento que derivan de la explotación ilícita de hidrocarburos.

Por el momento, las autoridades no han emitido comunicados sobre posibles detenciones inmediatas, pero mantienen abiertas las líneas de investigación para desarticular la red completa. El caso subraya la preocupación compartida por los gobiernos de México y Estados Unidos respecto al impacto de estas actividades en la seguridad pública y el control de los recursos energéticos estratégicos de la nación.

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